Un texto de Jorge Luís Borges
En un cajón hay un puñal. Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano.
Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se advierte que hace mucho que lo buscaban; la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina.
Otra cosa quiere el puñal. Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puñal que anoche mató un hombre en Tacuarembó y los puñales que mataron a César. Quiere matar, quiere derramar brusca sangre.
En un cajón del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sueña el puñal con su sencillo sueño de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres.
A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fé, tan apacible o inocente soberbia, y los años pasan, inútiles.
jueves, 9 de agosto de 2007
miércoles, 8 de agosto de 2007
La lengua de las mariposas
A veces, la literatura y el cine son tan cercanos. La última escena de La lengua de las mariposas, esa bella película española. Tenga paciencia, cárguela y véala
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Acuérdate
Un texto de los que siguen enviando los anónimos
Quiero decirlo ahora porque si no después las cosas se complican. Soy peor todavía de lo que muchos creen. Me gusta justamente el plato que otro come. Aburro una tras otra mis camisas, me encantan los entierros y odio los recitales, duermo como una bestia, deseo que los muebles estén más de mil años en el mismo lugar y aunque a escondidas uso tu cepillo de dientes no quiero que te peines con mi peine. Te explico estas cuestiones porque si todo vuelve a comenzar no me hagas mucho caso.
Acuérdate.
Quiero decirlo ahora porque si no después las cosas se complican. Soy peor todavía de lo que muchos creen. Me gusta justamente el plato que otro come. Aburro una tras otra mis camisas, me encantan los entierros y odio los recitales, duermo como una bestia, deseo que los muebles estén más de mil años en el mismo lugar y aunque a escondidas uso tu cepillo de dientes no quiero que te peines con mi peine. Te explico estas cuestiones porque si todo vuelve a comenzar no me hagas mucho caso.
Acuérdate.
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La soledad
Anónimos del mundo, uníos
- ¿Qué es lo que más odio en el mundo? Mmmmm... la soledad, ¿y tú?
- Yo también -se respondió a sí mismo.
- ¿Qué es lo que más odio en el mundo? Mmmmm... la soledad, ¿y tú?
- Yo también -se respondió a sí mismo.
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lunes, 6 de agosto de 2007
El insomnio
Uno de Virgilio Piñera que un ser anónimo me envió al mail. Gracias.
El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarro. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revolver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.
El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarro. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revolver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.
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viernes, 3 de agosto de 2007
Caída
Un grito lleno de desesperanza, dolor y poesía de Ricardo Alfredo Torres
Perdi la voluntad. Perdi la fuerza, perdi el sentido de la vida y las palabras. No soporto el peso de los días sin amigos. Ya no me quedan, ya no están. Estoy. Sigo cayendo en el abismo de los días que se repiten. Todo parcece que no tuviera marcha atrás, nada más podrá ser corregido, todo es un grave error que se repite incesantemente todos los días y noches. Nada volverá a ser igual, la nube de humo y alegría es apenas un lejano y palido recuerdo que se aferra a la memoria. Es como si hubiera perdido (todo lo he perdido) la unidad de mi ser. Dónde están, qué se han hecho mis vivos y muertos.
No siento. Salto del llanto a la risa y de ella al vacío... no hay red... caigo lentamente, me pierdo... cerrar los ojos, pienso, imagino, deseo que todo desaparezca al abrirlos, que todo vuelva a ser como antes y no se con exactitud que es antes: Cuando lo pienso, cuando lo digo o lo escribo pasan delante de mi las imágenes (ya son pocas, el resto se han ido con el humo de amaneceres) de un tiempo atrás. Casi siempre veo es a Goranchacha, que es imágen más olores, cielos , colores, cigarrillos, cafe, mucho cafe, marihuana, mucha marihuana, música, mucha marihuana. Estoy perdido, no soy el que era, no soy el que crei que era, soy un invento, una copia hecha de miles de rostros y maneras, una colcha de retazos, falsa colcha de retazos que arropa mi ignorancia, mi brutalidad y mi dolor.
Perdi la voluntad. Perdi la fuerza, perdi el sentido de la vida y las palabras. No soporto el peso de los días sin amigos. Ya no me quedan, ya no están. Estoy. Sigo cayendo en el abismo de los días que se repiten. Todo parcece que no tuviera marcha atrás, nada más podrá ser corregido, todo es un grave error que se repite incesantemente todos los días y noches. Nada volverá a ser igual, la nube de humo y alegría es apenas un lejano y palido recuerdo que se aferra a la memoria. Es como si hubiera perdido (todo lo he perdido) la unidad de mi ser. Dónde están, qué se han hecho mis vivos y muertos.
No siento. Salto del llanto a la risa y de ella al vacío... no hay red... caigo lentamente, me pierdo... cerrar los ojos, pienso, imagino, deseo que todo desaparezca al abrirlos, que todo vuelva a ser como antes y no se con exactitud que es antes: Cuando lo pienso, cuando lo digo o lo escribo pasan delante de mi las imágenes (ya son pocas, el resto se han ido con el humo de amaneceres) de un tiempo atrás. Casi siempre veo es a Goranchacha, que es imágen más olores, cielos , colores, cigarrillos, cafe, mucho cafe, marihuana, mucha marihuana, música, mucha marihuana. Estoy perdido, no soy el que era, no soy el que crei que era, soy un invento, una copia hecha de miles de rostros y maneras, una colcha de retazos, falsa colcha de retazos que arropa mi ignorancia, mi brutalidad y mi dolor.
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jueves, 2 de agosto de 2007
Instrucciones para llorar
Julio Cortazar concibió el manual... y todos lo hemos seguido
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Amenazas
Un minicuento del escritor colombiano William Ospina
-Te devoraré -dijo la pantera.
-Peor para ti -dijo la espada.
-Te devoraré -dijo la pantera.
-Peor para ti -dijo la espada.
miércoles, 1 de agosto de 2007
Balance
Un texto de Manuel Darío González, un joven iniciado que ha descubierto que lleva la marca de Caín
Estás ahí, postrado en una cama sin inmutarte si quiera. No quieres nadar contra la corriente porque ya lo has hecho durante muchos años y estás cansado. Siempre te has movido entre balances, números, cifras. Empiezas a sacar el balance de tu vida: sumar fracasos, restar alegrías, multiplicar amores y dividir opiniones. Ya tienes el resultado, sabes que sólo te falta una cosa por hacer: morir
Estás ahí, postrado en una cama sin inmutarte si quiera. No quieres nadar contra la corriente porque ya lo has hecho durante muchos años y estás cansado. Siempre te has movido entre balances, números, cifras. Empiezas a sacar el balance de tu vida: sumar fracasos, restar alegrías, multiplicar amores y dividir opiniones. Ya tienes el resultado, sabes que sólo te falta una cosa por hacer: morir
Esto no es una cama
De Rondas de Cama de Edmee Pardo (no lo conozco) una historia que me llamó la atención
Esto no es una cama aunque la cabecera de latón y la estructura de metal así lo hagan parecer. Contribuyen a esa imagen falsa el par de almohadas, la ropa que envuelve el colchón, una cobija, la tela última que se conoce como colcha, los muñecos de peluche que ahí descansan. Confunde aún más que al mueble de junto se le llame buró, y que ahí sea donde duermo, leo, como, converso, hago el amor, trabajo, me aflijo, me alegro. Pero esto no es una cama, es mi casa.
Esto no es una cama aunque la cabecera de latón y la estructura de metal así lo hagan parecer. Contribuyen a esa imagen falsa el par de almohadas, la ropa que envuelve el colchón, una cobija, la tela última que se conoce como colcha, los muñecos de peluche que ahí descansan. Confunde aún más que al mueble de junto se le llame buró, y que ahí sea donde duermo, leo, como, converso, hago el amor, trabajo, me aflijo, me alegro. Pero esto no es una cama, es mi casa.
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