lunes, 19 de noviembre de 2007

Del gran Henry Miller

Un fragmento del mítico Trópico de capricornio

Cuando me paro y me inclino hacia un farol para encender un cigarrillo, hasta el farol me parece un amigo. No es una cosa de hierro: es una creación de la mente humana, moldeada de determinada forma, torcida y formada por manos humanas, soplada por el aliento humano, colocada por manos y pies humanos. Me vuelvo y paso la mano por la superficie de hierro. Casi parece hablarme. Es un farol humano. ESTÁ DONDE CORRESPONDE, como la hoja de col, como los calcetines rotos, como el colchón, como la pila de la cocina.

1 comentario:

Jorge Sánchez dijo...

¡Ah, el optimismo maniaco-depresivo de Miller! La vida de este autor parece una montaña rusa, un saltar de la felicidad más absurda (como debe ser) a abismos intolerables. Por eso nos gustan tanto sus libros.