lunes, 28 de enero de 2008

Vamos a menos

Algunos fragmentos de una excelente reflexión de Juan Goytisolo. No dejes de leerla

La amenaza más grave que hoy pesa sbre el escritor y el futuro mismo de la literatura es su rendición sin combate a los halagos del poder mediático y a las crudas leyes de la compraveta: el tanto vendes tanto vales. Como escribá en su discurso de recepción del Nobel el novelista chino Gao Xingjian, "si el juicio estético del escritor debiera seguir las tendencias del mercado, ello equivaldría al suicidio de la literatura". En razón de la ausencia casi general de criterios de valor, todo vale. En corto, la cultura ha sido sustituida por su simulacro mediático y nadie o muy pocos elevan la voz contra ese estado d cosas. La rsignación y el conformismo con los poderes fácticos reinan en el campo literario. Inefable festival de burlas y vanidades. Propagandas desaforadas destinadas atransformar en obras de arte unos paros de mediocridad escasamente áurea cuando no atentados morales a la inteligencia y buen gusto, la distinción fundamental entre el texto literario y el producto editorial ha sido cuidadosamente borrada y, para emplear los términos acuñados por Antonio Saura, el "Hipo de la moda" se confunde con la "Moderna intensidad".

Y sigue Xingjian, "si el juicio estético del escritor debiera seguir las tendencias del mercado, ello equivaldría al suicidio de la literatura". Para no suicidarse, el escritor tiene que aceptar en efecto la soledad creadora, mucho menos dramática por fortuna que la de quienes, como Osip Mandelstam o Bulgakov, no pudieron ver impresa su obra o perecieron a causa de su exigencia moral y estética insobornable. Evocar el destino de éstos o de algunos grandes creadores de nuestr lengua (de los que tan poco sabemos) resultaría una ayuda preciosa en el momento de afrontar la alternativa.

La existencia de unos intelectuales orgánicos, no ya al servicio de un partido político o grupo social, sino de la empresa, tiene a la corta o a la larga, efectos negativos si no se toma conciencia de ello y no se adoptan medidas para circunscribir el mal.

Todos conocemos a estosescritores (buenos o mediocres, igual da) que están siempre en la brecha, allí donde deben esta y que si critican lo divio y lo humano se guardan mucho de emitir el menor reparo al funcionamiento del sector cultural y a unos favoritismos de los que son los primeros beneficiarios. Tal vez eso sea inevitable y dificil de erradicar. Pero si desaparecen las voces críticas o son ahogadas por un discuros satisfecho y eufórico -como sucedía en otra escala, mucho más nociva, en las antiguas Uniones de Escritores de los países del "socialismo real"- se corre el riesgo de hablar y aplaudir a quien habla de forma "autorizada"; en otras palabras, de confundir la voz propia con la voz de la sociedad.

Quién sabe si los foros espontáneos de internautas serán en el futuro la única alternativa viable a la tiranía de la trivialoidad. En este campo (el literario) si tenemos en cuenta los estragos de la seudocultura mediática y la ignorancia general de nuestro pasado, incluso el más próximo, no cabe sino concluir que vamos a menos.

1 comentario:

Humberto Acciarressi dijo...

Amigo Carlos: entro gracias a tu amable linkeo y me encuentro con un blog de esos que más me gustan. Por supuesto, paso a linkearte yo también, agradezco tu atención, y naturalmente andaré por estos pagos con asiduidad. Por lo pronto, te envío un abrazo desde Buenos Aires. Y nos seguimos viendo.