viernes, 10 de agosto de 2012

Al oído del lector

A veces, cojo la guitarra. No hay una hora especial. Sólo paso cerca de ella y la veo solitaria, en el rincón, tan lejos de las madrugadas frías y los viejos amores. Entonces me vuelco sobre ella. Dejo que mis dedos se deslicen por sus cuerdas intentando recordar los días en que no había nada más importante que aprender una nueva canción. No importa que desafinado acorde improvise. Siento que la guitarra sonríe. Y entonces vuelvo a escribir, vuelvo a pescar historias, a releer las palabras de otros, a intentar manchar la hoja en blanco. Y el blog. 



No fue pasión aquello,
Fue una ternura vaga
Lo que inspiran los niños enfermizos,
Los tiempos idos y las noches pálidas.

El espíritu solo
Al conmoverse canta:
Cuando el amor lo agita poderoso
Tiembla, medita, se recoge y calla.

Pasión hubiera sido
En verdad; estas páginas
En otro tiempo más feliz escritas
No tuvieran estrofas sino lágrimas.


(José Asunción Silva)